La transformación digital y las nuevas tecnologías están originando cambios profundos en la forma en que las empresas optimizan sus procesos de negocio en todas las áreas de la organización. Estos cambios traen consigo nuevos métodos de trabajo que conviene implementar de manera acelerada y eficiente para adaptarse a los nuevos tiempos y mantener la competitividad.
La servitización es uno de esos modelos de trabajo habilitados por la transformación digital. En lugar de adquirir una tecnología o licencias de uso de una tecnología, la empresa cliente delega la gestión de los procesos habilitados por dicha tecnología. En un modelo de servitización, el cliente paga una tarifa por unidad de servicio consumido, mientras que la propiedad del sistema permanece con el proveedor de la tecnología, quien es también responsable de todos los costes de la operación, la actualización de la tecnología y la adopción de las mejores prácticas en los procesos servidos.
Según el World Economic Forum (WEF), el modelo de servitización incentiva al proveedor del servicio – quien es también el propietario de la tecnología – a pensar a largo plazo al diseñar y seleccionar la tecnología, ofrecer un mantenimiento avanzado, minimizar los costos operativos e innovar en las mejores prácticas. El proveedor del servicio aprende de las experiencias de los clientes, permitiendo adaptar la tecnología y los servicios de manera continua para entregar un servicio superior y más personalizado, algo difícil de lograr en un modelo propietario. Este modelo permite maximizar el potencial de las tecnologías y garantizar una ejecución de procesos uniforme, fiable y con alta experiencia del usuario.
Las empresas buscan soluciones completas, prefiriendo modelos de servicio sobre modelos de propiedad. Por ejemplo, muchas personas optan por servicios de renting o pago por uso mediante aplicaciones móviles, en lugar de adquirir un vehículo en propiedad. La gestión de mantenimientos, seguros, impuestos, entre otros, pasa al proveedor del servicio.
La servitización no es nueva, pero su adopción está creciendo rápidamente en las empresas a nivel global. Hay numerosos ejemplos y casos de éxito, como Xerox ofreciendo un modelo de «pago por copia» en lugar de la adquisición de máquinas. La gestión de datos, analítica y reporting de los datos generados por un activo, como trenes, vehículos, edificios, es otro buen ejemplo en procesos de gestión.
Las áreas de formación y desarrollo corporativo tienen gran potencial para aprovechar la servitización. La transformación digital ha revolucionado la gestión del talento y la formación de usuarios y clientes. La aparición constante de nuevas tecnologías, prácticas, regulaciones y versiones requiere un cambio en los procesos de Learning & Development. Delegando las tareas relacionadas con la ejecución en la tecnología, los managers de RRHH y formación corporativa pueden enfocarse en tareas estratégicas, alineando habilidades y desarrollo del talento con la estrategia del negocio.
Los beneficios de la servitización para las empresas incluyen:
- Liberación de responsabilidades y gestiones: Similar a los coches de renting, donde la empresa vendedora se encarga de averías, impuestos, cambios de ruedas, etc.
- Creación de relaciones a largo plazo: El proveedor del producto se convierte en un socio sostenido en el tiempo.
- Experiencia de usuario: Soluciones uniformes y servicios adicionales al usuario final.
- Compartir responsabilidades: El proveedor se responsabiliza de la tecnología, sus procesos y su mantenimiento, reduciendo el riesgo de compra.
- Mejores servicios asociados al producto: El conocimiento del fabricante sobre el producto posibilita la mejor experiencia y servicios adicionales.
- Un servicio one-shop: El fabricante de la tecnología y el proveedor de servicios son uno solo.
El desarrollo del talento y la formación de usuarios enfrenta retos continuos y exponenciales que requieren la adopción acelerada de tecnologías y prácticas adaptables.
La creación de modelos colaborativos es esencial para garantizar que el desarrollo de capacidades y competencias internas en las organizaciones ocurre de manera acelerada y robusta. Esto es fundamental para competir en la era digital.




